¿ESTUPOR?




¿Estupor?, ¿desconcierto?
Increíble. Sentado en la cocina de casa apurando una copa de vino blanco, que por cierto no me gusta, con mi vida a punto de descarrilar y solo puedo pensar en cual es la palabra que mejor defina la situación.
Asombro me digo a mi mismo y sonrío satisfecho. Sí, asombrosa situación y no menos asombrosa reacción. Necesito definir, racionalizar, comprender…
Solo por contradecirme me sirvo un poco más de vino. No sé las horas que llevo aquí sentado pero deben ser muchas. Empiezo a oír el coro de pájaros ( ¿gorjeos?) que precede a la madrugada.
El maullido de Harry, al que puedo sentir enroscándose entre mis piernas me devuelve a la realidad. En el caos en que convertí la pasada tarde la cocina logro encontrar su plato y su comida.
Mientras Harry come vuelvo a la silla y al vino que sigue sin convencerme. ¿Qué ha pasado? Me pregunto de nuevo. El resultado final se parece al previsto solo en un aspecto, el éxito de la cena que preparé.
Quizás si repasara los últimos acontecimientos tendría alguna respuesta.
La situación con María se había ido deteriorando poco a poco, sin estridencias. Ni siquiera sabría decir cuando comenzó el distanciamiento pero la marea había subido sin apenas darnos cuenta aislando nuestras orillas.
Nos conocemos desde la facultad. El primer día en el campus la semejanza de apellidos congregó al grupo que sería el núcleo de nuestra vida universitaria.
María y su hermana melliza Susana. Una rubia y otra morena, María tímida y Susana arrolladora, ambas altas y con la complicidad que otorgaba el haber compartido un embarazo. Luis que venía de un pueblo cercano y con el desparpajo suficiente para manejarse en cualquier situación y yo que no me creía la suerte de encontrar un refugio tan amigable en medio de aquel torbellino de nuevas experiencias.
Me enamoré de María desde el primer momento y aunque el grupo nunca se separó durante nuestros estudios nuestra relación se fue afianzando y antes de terminar la carrera ya vivíamos juntos.
Luis se fue a trabajar a Suecia y Susana se convirtió en una abogada laboralista de prestigio que defendía su independencia lejos de cualquier atadura. La cercanía con María le traía muchas veces por casa, donde incluso tenía una habitación, y nos hizo compartir más de unas vacaciones.
Su presencia en casa nunca era extraña pero se diría que había aumentado en estos momentos de dificultades. Era lógico que María buscara apoyo en su hermana.
Por eso me sorpendió tanto recibir un SMS de Susana tan explícito: “ Nunca es tarde para rectificar una vida. El amor todo lo supera.”
A la luz del mensaje veía con diferentes ojos las últimas estancias de Susana en casa. Aquellas miradas, aquellos gestos que entonces me extrañaron ahora me parecían provocadores. ¿sería posible que hubiera estado enamorada de mi? ¿que al ver ciertas grietas en mi relación con María se hubiera atrevido a dar un paso más?
Esto no podía continuar así. Planifiqué una cena con María, solos, en casa. Yo haría la cena, aquel pastel de queso y dátiles que tanto le gustaba.
Cuando me preguntó si podía venir Susana al principio dudé pero luego le contesté que era una gran idea. Mejor así. Mi intención era confirmar a María que la seguía queriendo, que podíamos lograr que las orillas volvieran a juntarse. Al oírlo, Susana comprendería lo absurdo de sus propósitos.
Fui repasando los momentos más felices de nuestra vida en común mientras cortaba el bacon en pequeños trozos y colocaba la sartén sobre la encimera.
A la hora de poner el pastel en el horno me sentía lleno de argumentos para solventar cualquier problema que pudiera habernos separado.
Y la cena no pudo ir mejor: hablamos, reímos y alabaron mi comida.
Ya con el café y animado al comprobar que todo discurría según lo previsto pensé que era la hora de expresar mis semtimientos a María.
  • María me gustaría decirte algo
  • No Miguel déjame a mi primero - dijo Susana
  • Susana no digas nada de lo que luego puedas arrepentirte-le dije
  • De lo que me arrepiento Miguel es de no haberlo dicho antes -cerré los ojos esperando una incómoda declaración de amor hacía mí.
La declaración nuca llegó. Susana sí estaba enamorada, pero no de mí. El SMS había equivocado su destinatario. Susana amaba y era correspondida pero no por mí, sino por María.
Le doy un nuevo sorbo al vino intentando averiguar la respuesta: ¿estupor? ¿asombro?
¿desconcierto?...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Uf... no sé, quizás "tierra trágame" en fin, sigue dándole al vino , puedes cambiar el blanco por el tinto y es posible que encuentres la palabra...entre tú y yo, es más fácil con un cadáver. Besos y FELIZ SEMANA!!!

COSAS APARENTEMENTE INTRASCENDENTES Y OTROS CUENTOS, DE PERE CALDERS

S INOPSIS " Pere Calders es un maestro del relato breve. En sus cuentos medita sobre el concepto de realidad, a la manera de Kafk...