GUISANTES SENCILLOS


Al dejar la bolsa de la compra sobre el banco de la cocina ya casi no quedaba nada de la confianza con que había empezado la mañana.

La idea me parecía absurda y el pánico escénico que siempre se apoderaba de mí cuando me acercaba a unos fogones, reapareció por más que ahora la cocina fuera electromagnética y sin rastro de fuego.

Maldije a Susana por haberme embarcado en lo que seguro sería un naufragio:
  • Anda Víctor, inténtalo por mí. Te he buscado la receta más sencilla de Simone Ortega. Yo traeré la carne y tú te encargas de la guarnición. Te enviaré los ingredientes que has de comprar en un correo.

Y entonces viene el orgullo. Por favor, me digo, como no voy a poder seguir unas instrucciones de un libro de cocina. Con unas indicaciones claras soy capaz de todo. Sorprenderé a la familia de Susana. Ya verán.

Al llegar el correo me reía de mi aprensión: dos kilos de guisantes, dos cebolletas frescas y 100 gramos de jamón serrano. Iba a ser mi gran noche, mi descubrimiento como cocinero, no, como chef.

Pero ahora, daba un nuevo trago a la cerveza enfrentado al libro que Susana me había dejado y buscaba la receta 363

Guisantes sencillos:
- dos kilos de guisantes
- dos cebolletas frescas
- tres cucharadas soperas de aceite fino
- cien gramos de jamón serrano veteado (“¡el correo no ponía nada de veteado!”)
- una cucharada (de las de café) de azúcar
- un vaso (de los de agua) de agua fría
- sal (“¿por qué no me dice la cantidad? “)

Con los últimos sorbos de cerveza desaparece el poco valor que a esas alturas me queda pero no puedo rendirme. Ante un voul-au-vent o una vichyssoise, que ni siquiera se lo que significan vale pero ¿por unos guisantes simples?

Ni google ni la Real Academia me aclaran lo del jamón veteado así que como yo había comprado uno con varios colores lo doy por bueno y lo celebro abriendo una nueva cerveza mientras leo en alto la receta para entenderla mejor:

Se desenvainan los guisantes

¿Qué? Nadie me había dicho que debía comprarlos naturales y ahora que lo pienso no sé si alguna vez he visto un guisante al natural. Vuelta a google. Desenvainar guisantes devolvía diez mil ochocientas entradas pero ¿que hago ahora yo con todas las latas? Bueno seguro que no se nota y me ahorro un trabajo.


En una cacerola se pone el aceite a calentar; una vez caliente, se ponen las cebolletas enteras a rehogar unos 3 o 4 minutos (sin que tomen color)

Rehogar debería ser ahogar dos veces, pero no le veo mucho sentido con aceite, si fuera con agua tira, así que vuelta al google. Seiscientos ochenta y siete mil resultados. Joder y yo sin saber qué era sofreír (intuyo que algo parecido a freír) con poco aceite y a baja temperatura hasta justo antes de cambiar de color. ¿Cómo me avisará que va a cambiar de color?, además el aceite ya está muy caliente. Y encima se acaba esta cerveza.

Después se añaden los guisantes, que se rehogan un poco (y dale con el rehogo, por lo menos los guisantes siempre son verdes o eso espero) moviéndolos con una cuchara de madera. Celebro tener cucharas de madera abriendo una nueva cerveza. Ya no veo todo tan negro y total las cebolletas solo han cambiado un poquito de color, vamos que casi ni se nota. Sigamos.

Se agrega entonces el agua y el azúcar. Se mueve bien (esto es fácil); se tapa la cacerola con tapadera y se dejan cocer a fuego lento (esto lo tengo ya dominado, otro traguito)

A los 25 minutos se agrega el jamón muy picado ¿picado? ¿Por qué aparece eso ahora? ¿Cómo se pica un jamón? Vuelta al google. Más de dos millones de resultados y solo me cuentan como se corta un jamón. Pues nada unas tijeras. ¿Y si cogiera la minipimer? Me sorprende mi audacia.

Se cuecen de 35 minutos a una hora, según lo tiernos que sean (¿y yo que se?), vigilando que no se deshagan. Puedo traerme otra cervecita pero ¿cómo se deshará un guisante? Algo me dice que si eso ocurre ya será tarde. Pues lo apago antes.

Se rectifican de sal, (un millón doscientas setenta mil entradas en 0.2 segundos pero como la primera me aconseja utilizar patatas paso de ella, además me queda azúcar. Vuelvo a asombrarme de mi decisión; ya domino la materia.) pues el jamón los sala ( a buenas horas ), y se sirven calientes, tal como salen de la cacerola.

¡Ay! Nadie me advirtió para que utilizara guantes.

3 comentarios:

Northye dijo...

Jajaja, qué panzá a reír!

Cuanco vuelva a Valencia tengo dos misiones:
Dejarme desangrar por tu mujer y abrirte ese cerebro tuyo para que puedas sobrevivir en este mundo.

un beso enorme!

Anónimo dijo...

Que risa! Se me han llenado los ojos de lágrimas, ni de tristeza ni de alegría, es que no podía parar de reir.

Anónimo dijo...

Dice Francois que lo de los 2 Kg de guisantes no lo entendia porque son muchos, pero todo quedo aclarado cuando leyó que estaban en vaina. Asi que ya sabes, cuando nos invites a comerlos, rectifica lo de las latas. Quedaremos encantados.

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