VELETA


Mi vida nunca fue convencional.
Puedo recordar con todo detalle el día de mi nacimiento y lo que allí aconteció. Sorpresa no es la palabra exacta - ¿qué podía esperar si nada sabía? – pero puedo asegurar que cierta conmoción si produjo mi alumbramiento.
La cara de mi padre oscilaba entre la extrañeza y la consternación aunque reconozco que el personal sanitario, quizás más acostumbrado a lo imprevisto, mantuvo un aceptable nivel de compostura.
Sólo a mi madre, afianzada por los ancestrales lazos de la maternidad, no parecía incomodarle que su hija fuera una veleta:
- “Es tan bonita, ¿has visto que finita es?” – repetía a todos los familiares y curiosos atraídos por lo insólito de mi naturaleza.
Lo peor fue en el colegio; la pedagogía nunca fue el fuerte de las monjas. Se empeñaban en atarme y achacaban mi constante movimiento a una combinación de falta de interés por sus enseñanzas y un afán de notoriedad desmedido. Lo primero era cierto, a que negarlo, pero lo segundo… si algo sobraba en mi vida era la mirada de ojos embobados interrogándose sobre lo que veían.
Mi carácter afable y una imposibilidad física para discutir o llevar la contraria me granjearon una infancia sin problemas y una adolescencia solitaria. Ningún grupo me quería, todos me consideraban traidora por mis constantes cambios de sentido. Que el aire soplaba gótico, yo era una tétrica veleta; que soplaba hippie, yo con mariposas y florecillas.
Ninguna tribu estaba dispuesta a tolerarlo y yo no podía ofrecer una fidelidad a prueba de cambios de corriente.
Meditaba un día, ayudada por una suave brisa marina, sobre la hipocresía del género humano -¿cuántos más veletas que yo se encuentran por ahí que dicen hoy blanco y mañana no sólo negro sino yo nunca dije blanco?- y mi futuro en soledad cuando mi móvil vibró al recibir un mensaje:
“Hola, no me conoces pero me han hablado mucho de ti. Soy un catavientos y me gustaría conocerte ¿podemos vernos?”
“Un SMS con todas las letras, esta relación promete” me dije.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me parece muy original y me ha encantado "...Que el aire soplaba gótico, yo era una tétrica veleta, que soplaba hippie, yo con mariposas y florecillas." De nuevo me ha sorprendido tu imaginación para crear historias ... Recuerda que hay que ir pensando en una recopilación... FELIZ SEMANA.

CUALQUIER OTRO DÍA, DE DENNIS LEHANE

SINOPSIS La novela se desarrolla mayoritariamente en Boston de 1918 a finales de 1919 y en ella se entrecruzan las historias de Babe Ruth...