INSOMNIO


Volvió a darse la vuelta para recostarse sobre su lado izquierdo. Hacía tiempo que había perdido la cuenta de las veces que había repetido esa maniobra: hacia la derecha, hacia la izquierda, incluso alguna vez probó boca abajo pero no había forma.
En la postura actual podía ver la hora en su despertador. La una y cincuenta y dos. Llevaba más de dos horas en la cama sin poder conciliar el sueño; no podía evitar sufrir si él no estaba en casa.
Se puso una camisa sobre los hombros y bajó a la cocina. Al recorrer los pasillos y la escalera pudo comprobar lo que ya sabía: que no había vuelto.
Mientras se calentaba un vaso de leche pensaba en lo que había crecido en este último año. Era inevitable, inherente a los seres vivos: crecen, maduran y necesitan vivir su propia vida, mostrarse a ellos, y también a los demás, que son independientes.
El microondas emitió su aviso: la leche estaba lista. Se acercó con el vaso a la mesa mientras retomaba sus pensamientos intentando racionalizar la situación. Es ley de vida se repetía; por más que sufra no puedo ni debo encerrarlo en una jaula de oro.
Todo esto ya lo había pensado cuando él era pequeño. Encerrarlo hubiera sido amortajarlo, enterrarlo en vida, cortarle las alas y negarle una existencia a la que tenía todo el derecho. No se podían poner trabas a la existencia ni a la libertad.
Reconfortada con el calor de la bebida subió de nuevo a su habitación y se tumbó en la cama. El cansancio acumulado durante toda la jornada le fue sumiendo en un agradable sopor.
Cuando volvió a mirar el despertador eran las cinco de la mañana pero su cara esbozaba una suave sonrisa mientras volvía a cerrar los ojos sabiendo que en unos segundos volvería a dormir. Ninguna sensación podía equipararse al ronroneo de su gato acomodándose a los pies para dormir. Había vuelto de sus correrías nocturnas y se disponía a descansar.
Los sueños serían ahora más dulces.

4 comentarios:

Marcos dijo...

recuerdo cuando leí esta historia, me encantó! Y el final es muy bonito :D Y desde luego que sigues siendo todo un experto en eso de darnos sorpresas en tus historias :)

Anónimo dijo...

De acuerdo con Marcos, eres un experto en finales sorpresas...

Northye dijo...

Qué tierno! Sí que se abre una sonrisa al final de la historia :)

Anónimo dijo...

Que bueno!. Un final divertido y sorprendente.

Paula

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