EL CLUB DEL CRIMEN PERFECTO


Que horror, justo cuando llego al andén, sale el metro.
Tengo que esperar al siguiente lo que significa que, casi con toda seguridad, perderé el enlace y llegaré tarde a la reunión.
Cojo el teléfono para advertir con un mensaje de mi retraso y al hacerlo aumenta mi mal humor por recordarme que debo sacar mis gafas. Me pongo a teclear sin ahorrar letras, cosas de la edad,             " Llegare un poco tarde pero alli estare". Selecciono a Raúl de los contactos y le doy a enviar: "mensaje enviado".
Subo al siguiente tren y pienso en nuestro “Club del crimen perfecto”. Comenzó hace unos años y reunió a un grupo de lo más variado en torno a una común afición, la novela negra.
Raúl, Mari Ángeles, Noelia, Luis, Roberto y yo fuimos los fundadores. Asistimos a un taller de novela negra y a partir de ahí todo fluyó con naturalidad.
Todas las semanas nos reuníamos para hablar de un libro, una película, un autor. Pero el mundo de ficción se nos fue haciendo pequeño y sin darnos cuenta estábamos analizando casos reales de todos los lugares del mundo. Opinábamos y hacíamos conjeturas. Y cuando el autor era detenido estudiábamos el caso y sin darnos cuenta buscábamos sus errores, lo que había fallado, el porqué lo habían detenido.
Sin darnos cuenta dejaron de interesarnos las películas y los libros. Nos debíamos a un fin superior: idear el crimen perfecto. Especulaciones, conjeturas, pros, contras, argumentarios diversos, pruebas científicas. Todo estaba permitido. Es divertido.
Hace unas semanas, una noche en que prolongamos nuestra charla más allá de la cena y en que bebimos con generosidad Raúl, sin alterar el tono y sin el menor atisbo de emoción lo dejó caer con naturalidad:
No dudo de nuestras capacidades y se que, cueste lo que cueste, daremos con el crimen perfecto. Pero será sobre el papel y eso no bastará. Estaba claro desde un principio, aunque sólo ahora acertemos a vislumbrarlo, que nuestro objetivo, nuestra única finalidad es perpetrar el crimen perfecto. Una finalidad en si mismo, y para una sola vez. No somos asesinos pero las cosas que se empiezan hay que terminarlas. Un crimen perfecto que supondrá la disolución del club. Si tenemos éxito y en un plazo prudencial no nos detienen, cenaremos en el mejor restaurante del país y jamás volveremos a vernos. Si fallamos, el club se disolverá en la cárcel.

Se inició un debate sobre lo acertado de la proposición en el que al principio, animado por el alcohol, participé con entusiasmo. De repente noté unas miradas que no me parecieron de juego y broma y he de confesar que me asusté. Nunca he sido buen actor así que mi cara debió ser un fiel reflejo de lo que me ocurría. Se dieron cuenta y tras un intercambio de miradas entre ellos comenzaron a reírse de mi.
Ja,ja,ja. Tenías que haberte visto, pensabas que nos habíamos vuelto unos asesinos
– Pero hombre cómo has podido creer que quisiéramos matar a alguien.

Sonrío al recordar cómo me tomaron el pelo y como seguro que hoy siguen haciéndolo pues desde entonces y por motivos laborales no he podido participar en las reuniones.
Un poco más y se me pasa mi parada. A veces me distraigo demasiado con mis pensamientos. Bajo en el último momento y al hacerlo tropiezo con una persona. Al esbozar una disculpa me doy cuenta que me resulta familiar. Noto una pequeña punzada creo que por la hebilla de su bolso.
Al salir de la estación, el aire fresco abre mi mente y recuerdo sus ojos. Era Noelia, estoy seguro. ¿Por qué iba disfrazada? ¿Por qué no me dijo nada? Tropiezo y estoy a punto de caer al suelo. Me encuentro mareado. A duras penas llego a un banco donde sentarme. Cierro los ojos. Me doy cuenta ahora. Me dieron la oportunidad, pero no estuve a la altura. Era lógico que la prueba fuera conmigo. Me estoy muriendo pero estoy seguro de que tardarán en darse cuenta. Sólo verán a una persona sentada en un banco con una sonrisa en la cara, feliz, descansando. Sonriendo por lo absurdo de la situación. Por sentir un cierto orgullo del grupo que sé, estoy seguro de ello, logrará su objetivo. Porque sé que en la cena, brindarán por mi. Al fin y al cabo no es nada personal.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya empiezas a tener, al menos para mí, un estilo propio... y está vez, creo, es la primera que tus personajes hablan. Ánimo y a continuar

Carmonal dijo...

Pues a mi me has asustado además de gustado.
Me diviertes mucho. Me alegra leerte.
Besitos.

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