CONTRATIEMPOS


Ya tenía todo lo que había venido a buscar incluyendo los pequeños caprichos de toda la familia: que si cereales de esta marca, huevos camperos, yogures griegos…
Con la bolsa reciclable me dirigí a la línea de cajas. En la que menos cola tenía estaban aquellas dos mujeres que antes habían llamado mi atención. No paraban de hablar, más bien gritar, mientras iban recorriendo los distintos pasillos del centro comercial.
Miré a las otras cajas y pensé que tanto daría, que con toda seguridad mi fila iría la más lenta. Con toda la resignación de que era capaz me coloqué detrás de ellas. Al llegar su turno apenas empezaban a descargar su compra en la cinta transportadora de la caja lo que no les impidió seguir a gritos su conversación.
Además de descubrir ciertos detalles sobre la familia política de una de ellas, que desearía no haber escuchado, pude comprobar que enlentecieron toda la caja al haber olvidado, como no, pesar sus tomates. Pero no parecía importarles.
Cuando ya parecía que la pesadilla iba a terminar la rubia, que al parecer era la destinataria de las compras, descubrió que no encontraba su cartera. Lo sabía. Reproches, más gritos, “siempre te pasa lo mismo”, etc…
Más tarde, cuando terminaba de cargar mi compra en el coche pensaba que todas las cosas tienen su lado bueno, incluso los contratiempos.
Me había resultado tan antipática la chica rubia que todos mis remordimientos por haberle robado la cartera se habían disipado. Incluso estaba de buen humor. Como siempre hacía, dejé sus documentos en un buzón. Aunque ella fuera antipática yo era un profesional . Dormiría bien esta noche. Mi conciencia no me daría la lata.

4 comentarios:

Evaristo Romaguera dijo...

Te vas superando cada día con tus finales inesperados.

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con Evaristo...me ha sorprendido y eso siempre es bueno.

Mora Fandos dijo...

Buen final, buen final, contrasta muy bien con el ambiente que has creado antes. Te pongo un mail.

Carmonal dijo...

Creo que los finales cada vez los bordas más.
No pienso hablar nunca más mientras este en una caja.
Besitos.

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