COINCIDENCIAS


El día había sido desapacible y no sólo en lo meteorológico. A las ocho de la tarde deseaba que acabara pues nada bueno podía esperar ya.
El invierno se resistía a dejar  paso a la primavera. Frío,  lluvia y ese viento que hacía imposible que las heladas gotas no acabaran recorriendo tu piel. Sentía el agobio y la tensión acumulados durante la jornada. El médico me había recomendado el ejercicio físico como válvula de escape para aliviar esas tensiones y hoy, especialmente hoy, necesitaba esa válvula si no quería estallar.
Las calles de la urbanización estaban desiertas. El frío y la lluvia despejaban  mi cabeza. A lo lejos vi una figura que se acercaba hacía mi. Debía ser otro loco para andar por aquí a estas horas. Al aproximarse reconocí a una vecina que vivía cerca de mi casa. No conocía su nombre. Nuestros encuentros habían sido ocasionales en la parada del tren o en alguna tienda del pueblo.
Creo que se alegró al reconocerme,  y más  aún  cuando me ofrecí  para acompañarla pues aún le quedaba un buen trecho de camino oscuro y solitario hasta llegar a su casa.
Hablamos de cosas intrascendentes que la verdad  no puedo recordar. Mi mente recorría otros senderos.
A las 10 ya estaba en casa y me sentía mucho mejor. El médico tenía razón. Un poco de ejercicio y la tensión y el estrés habían desaparecido. Aunque la chica no pensaría lo mismo. Qué mala suerte. Una calle desierta, una chica confiada y un  psicópata asesino. Demasiadas coincidencias.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo Demasiadas coincidencias...me encantan tus finales. Así que ánimo y espero el siguiente.

Northye dijo...

:) Me gusta!

Anónimo dijo...

Muy buenos todos,pero sobre todo el segundo y tercero. Ánimo espero los siguientes.

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