EL LÍMITE A LAS TRADICIONES


Marc Carrillo ( catedrático de derecho constitucional de la Universidad Pompeu Fabra) publicaba hace unos días en El País un artículo de opinión que titulaba El caso del matrimonio forzoso relacionado con la sentencia de un tribunal español a una mujer mauritana por casar a su hija con 14 años y obligarla a mantener relaciones sexuales.
Marc mantiene que "...el estado democrático se funda en la tolerancia hacia la diversidad cultural que expresan los ciudadanos como titulares de derechos fundamentales. Pero la tolerancia no es indiferencia. Y el respeto a las tradiciones...no es ni puede ser ilimitado. La garantía de los derechos humanos es una frontera infranqueable...".
"El estado ha de ser beligerante en defensa de la dignidad de las personas. En este sentido las reglas privadas de la comunidad familiar nunca pueden prevalecer si la libertad del individuo está en peligro".
Y estoy de acuerdo. Hay límites que nunca deben traspasarse porque ceder esos espacios puede significar no volver a recuperarlos.
Recuerdo haber leido una vez que la idea de que todas las opiniones eran respetables no era correcta. Ponía como ejemplo que si alguien decía que dos más dos eras siete, era una tontería aunque no fuera para meterlo en la cárcel. Me ha venido a la memoria por el tema de las tradiciones. No es suficiente razón para seguir haciendo cosas que atenten contra los derechos y valores básicos como la dignidad o la libertad.
Y tenemos muchos ejemplos además del nombrado ya se trate de ropas, de violencia doméstica o de preceptos religiosos.

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