MUERTE EN LAS FRONTERAS DE LA UE

Con este título se publicó en El País un artículo firmado entre otros por Noemí Padrón-Fumero del departamento de economía de las instituciones, estadística y econometría de la Universidad de La Laguna.
El planteamiento inicial me llamó la atención:A Canarias llegan más de nueve millones de turistas al año y unos miles de inmigrantes en barcas. Pero lo segundo es descrito como una invasión.
Hay un monumento para los muertos en el accidente aéreo de Tenerife en 1977 pero no para los sin papeles que han perdido la vida en sus viajes. ¿Qué legitima esta distinta valoración de vidas humanas?.
La diferencia entre turistas buenos y malvados inmigrantes se percibe como normal e inherente. Por el temor a esos refugiados que huyen en barco se han fortificado kilómetros de líneas de agua.
La UE construye una distinción entre el refugiado nombrable e innombrable, entre un viajero bienvenido y un enemigo político sobre la base de su origen y de su valor económico. Esto lleva a una escandalosa deshumanización del inmigrante y una retórica que conduce a un racismo populista.
Las consecuencias de la producción del siempre deseado Nosotros y del eterno indeseado Ellos es una agitación creciente del pánico moral al que la política se agarra en su lucha por los votos.
Sólo he entresacado algunas de las frases del artículo cuya lectura completa os recomiendo. Creo que los debates son siempre buenos y me gustaría conocer vuestras opiniones. Para las imágenes he preferido las de solidaridad a las de dolor.

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