Se me habían olvidado los otros dos micros que escribí partiendo de la frase aquella de "El comandante de la Guardia Suiza nunca llegó a cruzar el umbral":
El comandante de la Guardia Suiza
nunca llegó a cruzar el umbral. Cuando encontró aquella bolsa
con dinero en la capilla privada supo que lo que tenía en sus manos
era auténtica dinamita. Afortunadamente sólo él había realizado
aquella imprevista revisión, así que la única persona, además de
él, que conocía el secreto, era el receptor del dinero; se
estremececía sólo con recordar quien era el titular de aquella
capilla; su poder en el Vaticano y fuera de él.
Fue con la bolsa al despacho del
Camarlengo pero en su umbral, y tras unas pequeñas dudas, tuvo claro
lo que haría.
Apenas unas horas después y mientras
saboreba una copa de cava en su butaca de primera clase, volando
hacia el Caribe, se mostraba satisfecho con su decisión. Siempre
había sido un buen católico y sabía que con el tiempo llegaría el
arrepentimiento; cuando eso sucediera buscaría un buen confesor que,
estaba seguro de ello, sabría perdonar sus pecados.
Esta vez quería escribir más de una historia que a ser posible no tuvieran nada que ver salvando la primera frase obligada claro.
El comandante de la guardia suiza
nunca llegó a cruzar el umbral. ¿ El inicio de una bonita
historia? No, el final de mi carrera.
Pude evitar el asesinato del Santo
Padre.
Si aquella tarde, aquella maldita
tarde, hubiera entrado.
No he olvidado un detalle. La emoción
de un nuevo pontificado; las directrices de transparencia; las
amenazas primero veladas y luego francas; las discusiones en sus
aposentos.
Y mi estúpido papel. En mi turno, oí
un inusual ruido en su habitación – Santidad ¿Se encuentra
bien?- y ,cuando estaba a punto de entrar, su voz, lo que yo creí su
voz, disculpándose y dándome las buenas noches. El comandante
engañado como un recluta novato.
A la mañana siguiente el Papa estaba
muerto y yo hundido. Había fracasado en mi deber y no merecía el
perdón de nadie
- Abuelo, no por favor, otra vez no...
Nosotros si te perdonamos.
Para la próxima edición de Getafe Negro espero llegar a los cuatro micros.

1 comentarios:
Mi favorito es el de Luca, aunque eso de ser católico y esperar el arrepentimiento mientras se disfruta del Caribe no está nada mal... ¡¡Feliz semana!!
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